14.3.07

Se toma un café

Corría el viento, las manos frías guardadas en los bolsillos, el día se había oscurecido de pronto y no tenía nada que evitara tener ganas de volver a casa. Estaba triste, quizá era porque el día se había oscurecido y prefería la idea de ver luz mientras caminaba, entro al edificio y se sintió más cómoda, la luz del pasillo tiltilio mientras caminaba. Sentada en su escritorio leyó los papeles que le habían dejado durante la madrugada, y ordeno un poco las carpetas y los informes. Tendría que hacer algo para apañar el sueño, estaba demasiado cansada, las noches le parecían un pestañar de ojos y el día una tortura largísimo...

Salio a comprar el café, el la tienda de la esquina, uno de estos nuevos lugares para comprar café importados que tenían la particularidad de venderte medio litro de café en baso de papel y a un precio estratosférico, peor que inevitablemente era tan bueno que volvía una y otra vez a comprar porque definitivamente no existía café similar en el radio de su oficina. Además el cajero era de un enigma increíble, con sus ojos color azul intenso, podía hacerla enmudecer con solo un comentario. Esta vez el no estaba, sus ojos no estaban, su comentario no estaba, algo colapso en ella por tres segundos mientras cruzaba la puerta del lugar y tomo un segundo más en saber que no sabría que consumir hoy, porque definitivamente necesitaba las observaciones de aquel hombre y si muchísimo mas aún sus ojos azules. Estaba decidido el día no iba bien, podría ser parte de la ruptura cósmica de los astros en las que mil veces uno se repite no todo no va tan mal, peor va de mal en peor. Y frente a la Caja solo supo preguntarle a el joven de unos veinte años, cual era el café del día... luego de una sutil sugerencia de su subconsciente, decidió un café late. Cuando salio de la tienda café en mano, se topo de frente con los ojos azules y la sonrisa de eterna tranquilidad, lo miro vestido y se preguntó porque traía una polera de color diferente... le sonrió con el gesto en el rostro y el se detuvo para mirarla, y devolverle el saludo.

“Pidió el café late con doble shot de café, se ve que hoy va a necesitar un poco de energía extra...”
“No” -respondió ella con un poco de rabia y otro de absurda vergüenza, definitivamente la pregunta era porque no estaba hoy a la hora que entre al café? Será que sabía que para mi sus sugerencias eran mejor que el horóscopo del día, apuntaban al grano, eran claras y muy útiles.
“Vamos, yo le agrego el shot que le falta a su café”
Cinco minutos más tarde, salía con la sonrisa de satisfacción necesaria para empezar el día y sus ideas más enérgicas que antes y un número telefónico nuevo para su lista de gente indispensable en la vida.

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