Estaba sola leyendo.Sola en mi cuarto, sola en mi vida, sola entre libros, sola con mi imaginación… completamente dentro de mi mundo personal y leyendo agotada de explicarle a mi conciencia que mis deseos de un final feliz eran mas complejos de lo que podría suponer, porque implicaban la persona adecuada… la que no encontraba aún, además la paciencia para llevar a cabo mis planes, y el factor pedestre mas odiado en todo cuento de hadas... el dinero... cochino dinero, nos corrompe a todos, nos manipula, nos lleva a lugares donde solo dios sabe si soportaremos el tedio de trabajar entre ruinas para lograr una pequeña pero significativa paz, la de las cuentas pagadas a finales de mes.
Domingo, como todo día de descanso, y mi conciencia achacaba los males del infierno por los que mi estomago se hinchaba y rechazaba el alimento, yo intentaba verle el lado fugazmente bello a la idea de ser una persona desocupada dentro de este margen posible, y sin plata para nada más que las cuentas, etc...
Sentada, y tratando de ingerir esa taza de café medio tibio que estaba a mi derecha logre desaparecer lo suficiente como para saber que estaba acompañada de mi misma, y que seguía leyendo un libro interesante, sin olvidarme que el día acabaría pronto y que entraría en la rutina de hacer y hacer mas cosas... Cuando al fin se armonizaba mi mente y mis viseras, sorprendida por la hora atine a entender, que no importaba el lugar del mundo donde uno estuviera, no importaba lo mal que uno podría sentirse, o lo visceral que se volviera todo la posibilidad de explorar otro mundo diferente donde los conflictos tuvieran un final, aunque no fuera el que quisiera, ayudaba a salir adelante de todo lo que acontecía, tener vida mas allá de esta que se supone tengo, y poder soñar un buen rato entre juegos de primavera, entre gente que no sabe porque su vida no tiene la chispa de alegría que puedes tener tu, o simplemente disfrutar de estar aquí... si mi refugio favorito, la literatura.
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