La noche estaba fría, sus ojos estaban cansados, pero no se quedaba
dormida.
Había algo en el aire, algo que la tenía despierta, miraba sin ver la película
y aunque no estaba totalmente consiente de cuánto tiempo había pasado entre que
lo había visto y le había hablado, cuando sonaron los tres golpes en la puerta,
se sobresaltó. Se levantó y miro por el ojo de la puerta, suspiro hondo y la abrió.
“Hola”
“Hola”-dijo el con su voz ronca.
Se quedaron mirando, ella no dijo nada, no quería hacerlo pasar, no
quería que se fuera, por eso no decía nada y solo lo miraba, él estaba
tranquilo, tranquilo al verla bien.
“Puedo pasar?”- pregunto el algo incómodo.
“No lo sé”-respondió sincera.
“Entonces acompáñame”- dijo el indicando el pasillo.
Lo miro, un segundo más tarde tomo sus llaves, su chaqueta y salió con él
al pasillo, cerrando la puerta y quedándose parada junto a ella.
“Qué pasa?”- dijo el volteando y viéndola detenida junto a la puerta.
“Nada,- dijo ella- es solo que… -levanto la vista y la clava en él- no sé
qué haces aquí.”
“Viene a verte.”
“Por qué?”
“Solo quería verte”
“Bien ya me viste, te puedes ir ahora.” -dice ella y se voltea a la
puerta.
“Pero es que yo quiero hablar contigo…-ella lo mira y él se acerca-
quiero saber cómo estás?”
“Estoy como me vez- responde ella algo molesta- algo más?”
Él mira a los ojos que parecían cansados, era tan raro verla así,
acostumbrado a ser recibido, a verla y tenerla sin dar explicaciones, e irse
sin siquiera decir si va a volver, que de pronto entendía que ella había
llegado al límite y el miedo invadió su mente.
“Si… yo…”- él se acercó más, la miro a los ojos y la abrazo, pero ella
no respondió su abrazo- quería saber que estabas bien.”- dijo en un intento de
derrotar su barrera.
“Estoy bien.”- respondió ella con los ojos fijos en su pecho.
“Algo pasó…- dijo con certeza y desconcierto- algo pasó… que fue lo que
pasó?”
“Nada.”
“Porque estas distante?”
“Porque tenía que estar cercana?”
“Soy yo…”
“Si lo sé, eres tú, el que viene a mi vida cuando se le antoja, y hace
lo que desea, lo lamento pero ya no más… no eres bienvenido en mi vida.”
“Pero por qué?”- dijo desconcertado y entendiendo que él sabía
perfectamente porque.
“Realmente quieres que te diga por qué?, nunca entendiste que no te iba
a imponer nada, que sólo esperaba que me quisiera bien… bueno, no me quieres
bien, y se acabó.”
“Como se acabó?”
Ella no dijo más, volteo a la puerta y puso la llave.
“Espera… espera solo un segundo… yo… lo lamento.”
“Lo sé”- dijo ella.
“Lo lamento, detente no te vallas, déjame hablar contigo… por favor…”
Ella cruzo la puerta y la cerro tras ella, él quedó mirando la madera
oscura y el pomo de la puerta como si se tratara de una salida al cielo, el
cuerpo se le llenaba de la sensación de estar perdiendo algo importante, sus
ojos se llenaron de lágrimas, sus manos se apretaron y quiso golpear la puerta
con fuerza, pero en vez de eso apoyo su cabeza en la puerta, sintiendo como se
desmoronaba lentamente.
Ella entro a su cuarto, se metió en la cama y lloró hasta quedarse dormida.
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