2.4.07

Tenía que hablarle

Tenía que hablarle, tenía que salir de ese estrago sentimental que de algún modo estaba colapsando sus pensamientos, y contrario a todos los pronostico ella respondió el teléfono y hablo con el.

Se incorporo un poco agotada, eran las 12.30 de la noche, ella se había ido a dormir temprano, tenía mil cosas que hacer y un hombre al cual olvidar. En fin, el estaba llamándola, y era importante, lo tenía claro. Para empezar trato de sonta tranquilo, no lo consiguió mucho, luego intento hacer conversación haciendo preguntas directas y forzándolo todo, ella sabía que el no colgaría el teléfono hasta que hubiera averiguado lo que deseaba de ella...

En su cabeza solo recordaba que la ultima vez que estuvo junto a el, la mirada fría de sus ojos le dijo un adiós para no recordar, hubiera llorado si supiera porque, algo estaba roto entre ambos, la amistad que llevaban por más de un año había evolucionado a un complicidad tal que no eran necesarias muchas palabras e igual sabían que pensaban el uno y el otro... y algo sucedió alejándolos, algo que no se podía descifrar...

Las palabras flotaban el en aire como las de una novela a medio escribir, el con sus ojos cerrados y escuchaba el sonido de su voz raspado por el sueño, la anhelaba de algún modo, tan fuerte que creía que ella lo descifraría por el teléfono, sabía que era una mujer inteligente y lo que quería saber de ella no lo podía siquiera pronunciar en voz alta.

Los minutos corrían a su lado, ella veía como de a poco este ser humano volvía a ocupar su lugar, el que había dejado luego de esa conversación hacía cuatro mese, y la puerta de ellos meses pasados parecía ir cerrándose para que simplemente pasaran unos días entre esta y la ultima conversación, alguien debería ponerle un signo pare a todo esto, estaba empezando a creer que se reiniciarían las llamadas nocturnas indiscretas de antes, cuando el dijo que esta sería la ultima llamada en mucho tiempo, que esperaba que todo estuviera bien entre ambos... Nunca hubo un “nosotros”, el era ese ser humano amigo con quien sostenía esta amistad por teléfono, a la que siempre que le buscaba una explicación llegaba a la simple conclusión de que era el y solo por eso ellos podía charlar de tantas cosas sin tapujos, por tanto tiempo.

Pero que podía hacer, ella era de esas mujeres tan particulares que nunca se topaba mas de una vez en la vida de seres humanos simples y corrientes, que tener el solo privilegio de estar con ella implicaba un mar de cosas que jamás comprendería, involucrarse con ellas implicaba un pecado contra el destino, separarse generaba el dolor indescriptible, hicieras lo que hicieras, se pagaría caro. La amaba a su modo la amaba, solo que jamás podría llegar a decirlo en voz alta, era demasiado para el, era algo que ni siquiera podía repetirse en sus pensamiento...

Las 2.30, donde se fue la noche para variar me voy a levantar cansada pensaba ella... La hora iba avanzando estaba simplemente escuchándolo, mientras le contaba mil cosas que le habían pasado en este tiempo sin ella, se empezó a tranquiliza de verdad, ya no estaba la duda en la voz y se reía con soltura. Quería verla, si estuviera en la misma ciudad tal vez sería mas fácil, si pudiera atravesar este estado de añoranza junto a ella, quizá sabría como hacer que todo realmente excelente.

Egoísta, si así se volvía cuando de ella se trataba. Miro el cielo, el estaba en su cama recostado con una mano en la nuca y la otra en el celular, desnudo, tapado solo por el cubrecamas, la recordaba sonriéndole, durmiendo en el sofá del living, hablando sin preocuparse de el, mirándolo a los ojos... y de pronto sintió como el vació se llenaba con su respuesta, el tono cansado de su voz, le decía algo sobre una salida a bailar... pero el escuchaba potra cosa, escuchaba la inclemencia de su voz, las tranquilidad de sus palabras, la calma que la rodeaba... no tuvo valor para decirle nada mas, la escucho sin siquiera saber que hacer, ella estaba de vuelta y no lo estaba, algo había cambiado entre ambos...

Ella miro la hora en su celular, 3.30 el cansancio, las frases entrecortadas por el sueño, le pregunto porque la llamaba y respondió, como no sabía que decir, simplemente contesto la verdad, y luego le dijo adiós... el corazón le latía fuerte, las preguntas eran las de siempre ¿Por qué a mí?, trato de volver a dormir pero en su pecho se alojo la duda de siempre, esta sería otra broma del destino, es que el quería complicar su vida... no una tercera oportunidad no se la daba a nadie, el no sería la excepción...

No hay comentarios: